AT&T busca con Project AirGig aprovechar las líneas de media tensión para dar conectividad

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Poder ofrecer conectividad en todo lugar es el desafío de la industria de las telecomunicaciones y la posibilidad de aprovechar infraestructura existente para reducir las inversiones aparece como una alternativa lo suficientemente atractiva para el sector. Las redes eléctricas, ampliamente extendidas alrededor del globo, se están convirtiendo en un posible aliado de las telecomunicaciones para ofrecer servicios de datos.

No se trata de un tema nuevo, ya hemos visto en otras oportunidades tecnologías como Power-Line Communications (PLC), que buscaba llevar servicios de banda ancha utilizando como última milla las redes eléctricas de los hogares, y, más recientemente, Li-Fi, una tecnología que permite ofrecer conectividad utilizando la luz visible —en las pruebas de campo de 2015 se utilizó bombillas con tecnología LED— para dar banda ancha a velocidades gigabit. La primera no prosperó y alternativas como ADSL o fibra supieron hacerse con el lugar privilegiado de ser la vía principal de conectividad al hogar. En el caso de Li-Fi —que solo tiene cuatro años de vida— todavía es muy pronto para entender si puede ser una alternativa viable.

Ahora, AT&T se suma a la jugada con Projecto AirGig, un prototipo de tecnología que permite ofrecer acceso inalámbrico o móvil con velocidades gigabit a bajo costo, utilizando las líneas del tendido eléctrico de media tensión.

En concreto, AT&T —que tiene ya unas 100 patentes que soportan esta iniciativa— está experimentando formas de enviar una señal de radio modulada alrededor o cerca de las líneas eléctricas de media tensión, sin necesidad de conectarse directamente a la infraestructura de energía eléctrica. Esto permite evitar los despliegues de fibra óptica y torres de telecomunicaciones para servicios móviles.

La compañía creó antenas de plástico y otros equipos de bajo costo que, ubicados a lo largo de la infraestructura de energía eléctrica, permiten regenerar las señales de ondas milimétricas (mmWave) para que se puedan utilizar —según entendemos de lo que se desprende en el comunicado— como una red backhaul para despliegues de servicios móviles y fijos de 4G, y lo que será la futura red 5G. Para la última milla, también se está probando el uso de Wi-Fi.

La tecnología —que aprovecha el espectro sin licencia— tiene la capacidad de alcanzar velocidades de múltiples gigabits en zonas urbanas o rurales, según afirma el propio operador.

Los experimentos iniciales se realizaron en las instalaciones al aire libre de AT&T y la compañía prevé realizar las primeras pruebas de campo de la tecnología en 2017.

Además de conectar sitios rurales o de difícil acceso con banda ancha, AT&T confía que su tecnología beneficie a las compañías de servicios públicos, por ejemplo, para aplicaciones de smart grid. También puede ser útil para detectar problemas en la red eléctrica, y prevenir inconvenientes por mantenimiento de la red, entre otros.

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