La Comisión de Energía del Congreso de los Diputados ha aprobado esta tarde una Proposición no de Ley (PNL) para «poner en marcha las medidas necesarias para proceder al cierre definitivo de Garoña». Es la primera vez que la Cámara Baja se pronuncia sobre esta cuestión, después del informe del Consejo de Seguridad Nuclear que autoriza la reapertura de la central nuclear, previo cumplimiento de una serie de condiciones para garantizar su seguridad.

La iniciativa, que ha contado con el respaldo de la mayoría de los grupos, excepto el Partido Popular, es el resultado de la fusión de dos PNL. Una presentada por Podemos, que exigía el cierre definitivo; y otra del Grupo Socialista, que reclamaba un plan de reindustralización de la zona.

La enmienda transaccional que se ha aprobado pide también «acometer el proceso de desmantelamiento en condiciones de seguridad para el medio ambiente y las personas, bajo supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear». Igualmente, reclama una «activación inmediata de un plan alternativo y específico de reindustrialización y adaptación económica para el área de influencia de la central de Garoña».

Esta enmienda fue firmada por PSOE, Podemos, PNV, Ciudadanos, ERC y el Grupo Mixto.

Los populares justificaron su voto en contra en la «incoherencia» de los socialistas, que en 2009 prometieron un plan para reactivar la zona por valor de 900 millones de euros y que, a día de hoy, no se ha hecho nada, según señaló el diputado Guillermo Mariscal. Zapatero, junto con el anuncio del cierre, se comprometió incluso a construir un parador.

Igualmente, Mariscal criticó que fue precisamente Rodríguez Zapatero quien autorizó que Garoña operase hasta 2013, dos años más de los 40 años de vida útil.

Por su parte, la diputada socialista Esther Peña señaló que Garoña, es hoy «cinco años más vieja y peligrosa» que cuando el operador decidió pararla en 2012, en tanto que «no se han hecho las intervenciones requeridas».

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